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Buenos Aires, Argentina
Soy un “yo” alienado en” otros”. Una imagen externa, Ilusoria . Comediante engañosa… que no repara en ciertas “cosas”… Secuela del lenguaje, Un anclaje mi disfraz… En sueños, Tropiezos y libres asociaciones, amortiguo los tirones, rozando mis deseos, aplacando el síntoma neurótico de mi ojo izquierdo; creyendo que no recuerdo… Soy “yo”… lo íntimo a la vez que externo.. Si me busco frente al espejo, encuentro un arco iris de palabras que me naufragan … Voy en busca de la verdad que lucha con ansiedad. Perdiéndome en lo racional, desbordada por pensamientos compulsivos, que andan vivos, y por el guante de seda que en mi cabeza rueda_ acepto el desafío, a pesar del garfio, y de la melancolía.. que en mí desvaría.. Soy “puente y hundimiento”.. como bien diría Nietzsche.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Casi ocho años

La conoció en alpargatas y con los sueños de sus suelas descocidos. En un paisaje sideral donde podía aletear con su plumaje de golondrina, desnuda del pelaje del miedo.. sin sombrero sus pensamientos..
Como todos los días, colgaba su equipaje del perchero rústico, patinado en verde claro. Como todos los días, cinco minutos antes para las diez..
Fue magnífico aquel encuentro, un soplo de aire, despertador de su esencia, leña encendida iluminando las durezas en las plantas de sus pies. En el momento justo de la asfixia cotidiana. En la última bronquitis; justo en el nudo anudado casi ocho años..
Cansadas de naufragar siempre en las mismas aguas, feroces, remolinas, insensibles, tan habituales como lo era también el pan de cada día sobre la mesa de cuatro patas; aquella mesa, en donde se reflejaban las manos con sus bruscos movimientos, con una pulcra dureza en las palabras de tantos silencios de sobre mesas, mesa cuadrada de cuatro patas, sobre mesas de migas y una migaja de altruismo en el puño de la mano de su sombra. Espadas, bastones, copas, ….. sobre el brillo de la mesa.. de cuatro patas..
Como todos los días, monologaba con las paredes manchadas, donde ningún cuadro, donde más de cinco rostros, donde la porosidad de algunos recuerdos martillando en sus marotes y cuantos rotes sobre los cuadros de sus vistas, sobre el intermitente parpadeo de su ojo derecho, donde tantos muertos no tan muertos resucitaban en el transcurso, guardados en el congelador de la heladera..
Ella en la cocina, hirviendo mentiras verdaderas, amasando acuarelas pasadas, cortando el pan con un cuchillo sin filo, picante el tejido de sus labios, afilada la serosidad de su lengua.. ¿Qué escondía tras su delantal rojo, con ribetes negros?
Como en toda historia historietica, reveladora.. otro pronombre..¡El!_ quién pagaría en hipotecas la falta de un deseo. Él y sus artilugios, su habitación cuadrada, con una ventana rectangular situada en uno de los lados del cuadrilátero, por donde entró un vendaval que le dejó las cenizas de las velas de sus noches.. el televisor encendido en una frecuencia ruidosa a la vez que borrosa, la pecera próxima a la puerta (también rectangular), los dos tiburones. Olor a comida de peces y agua podrida, pies con hongos , medias transpiradas, altavoces de sueños, fantasías proyectadas en reflectores, luces, cámaras.. y un doblez tricolor ..
Ella y cinco minutos antes para las diez.. tras las rejas de sus pensamientos, cercada con clavos las plantillas de sus alpargatas. Tanto escondite en los celulares bolsillos internos de su cuero auténtico.. el orujo del miedo en sus impulsos repentinos, muertes en su boca, frágiles sus cabellos, que siempre lejos estuvieron de ser bellos. Cinco minutos antes para las diez, va en busca de una caricia.. que acaricie su verruga expuesta..
Coro de perras, ladrido de humanos se escucharon en la calle donde una casa, donde las hortalizas del patio se han secado, donde un damasquero podrido, donde los damascos reventados en el piso, donde habitaron manadas de moscas que entraban por la ventana de uno de los dormitorios de la casa donde el living, donde el brillo de la mesa y sus cuatro patas que no sostienen, el peso de los codos, que apoyan sobre la misma..
La distancia no estaba en los quince años, tampoco en los mil kilómetros y las doce horas de ruta. El trecho belicoso ardía en cada una de sus “salsas”. La carta de presentación guardaba una fecha de vencimiento. Fue un empezar terminando, un hartazgo hicieron de sus días, huelgas en el tiempo del segundero del reloj de sus muñecas. Ellas lo sabían, Él no. Ellas siempre lo supieron, aún así continuaron con “descaro”, con abrevio en el sentir, potenciando la viscosidad de sus caprichos. Mientras que Él, heredero del pasado, no tuvo otra opción que embriagarse de sus “pasos”.. Los de Ellas.. Pero sí que lo intentaron!!__ una y otra vez, aunque en cada intento también dejaron__fósiles, cesantías.. Mañanas de cenizas, disturbios en las tardes, noches de llamas.. más de seis manos en la lata.
Los animales con historia de la casa!! donde murieron las hortalizas.. donde la tierra lloró su aridez, donde las ramas del árbol entraban por la abertura, donde los gatos gritaban su dolor subidos al damasquero podrido, donde las acrobacias tenían un lugar__el patio__desde allí, una de las perras que pasaron y se quedaron por un tiempo en la casa:__ saltaba ágilmente hasta el mármol del venti-luz de la cocina, en su intento por ingresar al interior de la casa. Cuando conseguía hacerlo, sus patas aceleradas se deslizaban_sin sutileza alguna_por todos los espacios, túneles, rincones del inmueble de dos habitaciones, un living-comedor, cocina y baño.
Los pulóveres que tejieron los animales!!.. las perras y los gatos!!.. los vecinos se quejaban del coro emitido por los animales a partir de las seis de la mañana. Tres perras dormían en el patio. Desde allí se escuchaban sus percusiones__ a la hora de la comida, del hueso, de la polenta, del dulce de leche, la crema__un poquito de todo lo que comían los escalofríos que vivían también en la casa..
El amor de Airton hacia Sisi__el grito de Sisi cuando se fue Airton. Las piruetas que danzaron los animales de la casa!!__ donde los pisos encerados, espejos de las piernas que pasaron por ellos.. marcas que la cera nunca borró..
Suspicaces movimientos los de ella!!__ ni trigo limpio, ni agua pura; sencillamente humana, cinco minutos antes para las diez__ se prepara frente al “espejo”, la ruta de su mirada se va más allá del cristal veteado. Se hacía cóndor y como tal, iba en busca de una “presa”, volando sobre las sierras, libertándose en el frío clima de montaña. Una revelación sin espías, una revolución tras llaves. Manos sobre el fuego__ las ampollas devenidas!!__ noches de llamas, conjuntivitis durante el sol__en la casa donde el sauce,, nunca existió..
Salsa de puerro, pollo con ananá, palmitos, laurel, romero, pimienta, azafrán, mil y un condimentos en el bolsillo de su delantal de todos los días. Extensa la siesta, cuadernos sobre el brillo de la mesa, lápices sin punta, migas de pan, jugo derramado__cada cual en su cucha__ ganas desganadas, gestos de porcelana, asma diaria, languidez en el estómago; nudos anudando casi ocho años. Tanto soñaron para luego despertarse y verse por fin las narices!!.. con sus veinte, con sus treinta seis, con sus casi cinco.. los pecados que deshicieron.. asfalto caliente, ampollas en las plantas de los pies, dedos metidos para adentro. Pero si que lo intentaron!.. casi ocho años.. hasta que apareció e-lla.. en alpargatas y con los cordones de sus deseos agarrotados..
Un fastidio en la curva de sus ojeras, una mueca con historia en el mes de agosto, síntomas neuróticos por doquier en su rostro, un sonido sin retorno y el ruido del mar dentro de un caracol..
El precio que tomó la lujuria de “aquella noche” en “ese lugar”, cuando dos cuerpos se encontraron en un escenario de luces bajas_ y en la pista una musa que se haría historia; y en la misma escena un “corazón que siente su “rotura”, su desgaje, su hormigueo….. Las preguntas sin respuestas y las respuestas que no suavizan tanto dolor. La desconfianza se le hizo carne hasta el punto de respirar un aire de dudas__picapedrestes de sus existencias cotidianas_ Tres “hilos” de un “pullover” marrón con visos amarillos que se “cortan” sin descocer al “pullover” con historia.
Con éstas cartas dispuestas revueltamente sobre la mesa, quedarían sus ojeras ocupando “ese lugar”, ese hueco vacío, terriblemente poblado. Con dicha antesala, ella comenzó a jugar una partida de ajedrez donde los fantasmas inspeccionaban sus movimientos. El relinche del caballo saltando los peones en el intento por llegar hasta la fuente de agua más próxima.. un frunce en sus piernas, un andar con molestias, la artesa tantas veces seca y la sed del caballo….. que con fusta su jinete le da en el lomo domando su andar. La casa donde el brillo de la mesa, donde los azulejos de la cocina salpicados con aceite de otros tiempos, donde el tacho de los recipientes verde oscuro, siempre sucio, muy sucio; dispuesto sobre la mesada en la que no cabía una miga de pan, donde la yerbera de madera discutía sobre su contenido con los platos de porcelana redondos, cuya blancura se trasladó con ella.. cuando se fue sin sus alpargatas y descalza por otros andamios.. donde desarrolló su equilibrio tras casi ocho años de vahídos.. ..
Cremas para las manos antes de la próxima eufonía, sonetos en el aire de su cuadrilátero, donde las paredes respiraron la mordaza de su espacio, no tan suyo.. donde casi ocho años…..
Un vaso de agua sobre el escritorio de madera encerado, de cuatro cajones, donde se guarda una “sentencia”, libros, rollos de fotos sin revelar, angustias revelando, manos invisibles molestando a la corriente de ansiedad que golpeó contra ella, como olas furiosas sobre los espigones de sus dedos, donde aún habita una verruga expuesta y una caricia que no la sangra…..
Se mudaron sus cuerdas vocales mientras con Ella….. el “punto” del pullover al que ninguna polilla logró sofocar su materia, mientras otras larvas se hicieron mariposas, haciendo un capullo en su cabeza de mariposa, destrozando así los cinco sueños suspendidos sobre el telar de su mirada, dejándola perpleja, en alpargatas y con los sueños de sus suelas carcomidos..
Se tiraron a una pileta que no estaba vacía, sobrecargada de un agua rancia, donde los peces murieron a pesar de sus gordos trajes.
La casa donde el barril!!, otra mueca del pasado, presente permanente, ubicado donde se les antojaba cada vez que corrían los muebles de un lugar a otro….. debajo de la escalera caracol, de la ventana del “comedor” deslucida, con una cortina corta y despareja, o en la cocina en días de cumpleaños, o en el garaje en días de limpieza general.. la casa donde el barril de madera cumpliría más….. de esos “casi ocho años”. Un barril desierto en su interior, cuya historia en cada uno de sus decoros, de chapa chata, pintada en negro..
El mástil que inventó en sus largas y curvas pestañas, las que se le metían dentro de la mirada provocándole picazón e irritación a sus ojos negros, dos bolitas saltarinas, nariz de payaso, canoas en sus pies….. luz, cámara y un doblez.. vaya que revés!! Heredero de una “alergia” del pasado.
Su encantador ombligo….. el que alguna vez fue su abrigo, se tornó un abismo en esos casi ocho años de cabellos enredados, de humores crispados, de telas de araña colgando del techo.. donde el porta lámparas se bamboleaba con una mínima ventolina y si se paraban justo debajo de éste, se percibía un espacio acústico, se escuchaban sus voces en el eco y el sonido inquieto de cien moscas en la casa, donde por los cerrojos de las puertas pasó el Ratón Pérez para llevarse los dientecitos de un niño que lo esperaba con manojos de ilusiones revoloteando en la playa de sus ideas repentinas.
Los zapateos que dieron en los escalones de madera encerados de la escalera caracol, ubicada a un paso de la cocina, donde desde arriba y abajo se escuchaban las quejas de los comensales, que acomodados sobre el brillo de la mesa, hacían morisquetas a la hora de la cena, cada cual “atento a su juego”, dos en contienda por la frecuencia televisiva y el plato impregnado de la voz del silencio que escribían (sobre el plato) sus palabras mudas, con la cabeza hacia abajo, hacia el plato.. negros o amarillos durante la semana y en días de “galanteos”.. blancos de porcelana..
Una conversación amena a la hora del almuerzo resultaba ser todo un evento merecedor de ser registrado y festejado. Aburridos de sus trajes cotidianos, abrumados por la caída de las hojas en tiempo otoñal, como lo hacían levemente, las hojas del damasquero,; sumergidos en ese suspenso que el aire le otorgaba a las hojas durante la caída inevitable.. hasta llegar al piso.. donde iban a dar también los damascos podridos.. del patio en donde nunca regaron las hortalizas..
Del techo se colgaban las risas de las arañas, la casa donde el brillo de la mesa, donde el barril, donde el patio, donde el damasquero podrido, donde las hortalizas, donde las salsas, donde la escalera caracol, donde casi ocho años….., cabeceos en el parpadeo.. se les antojaba una tira cómica, un gran chiste.. una obra de Chaplin..
Tanto soñaron para por fin verse.. los filos de sus colmillos.. como un iceberg rompiendo contra la soberbia humana….. Cayeron sus egos, sus super egos.. sus yos.. y la nafta del inconsciente.. hundiéndose las uñas de los pies.. donde un hongo debajo de la uña del dedo gordo de su pié derecho.
Minutos antes para las diez.. se pone crema en su rostro mirándose en el espejo empañado, no viendo más allá de sus ojeras, renegociando las fronteras entre lo que no quiere y su deseo. Reproches pujando por una mejor posición dentro de la estratificación de la pirámide donde las sinfónicas de casi ocho años se hicieron escuchar..

¿Soportarían las consecuencias de las decisiones? ¿Habrán pensado con los pies en la cabeza o con la cabeza en los pies?
Se le salen las pupilas de los ojos, sus manos transpiran ira, toman el aire que da el coraje para dispararse, ejerciendo la exquisita idiotez humana, engrandeciendo al hombre en su severidad.. un amor con odio y un odiarse sin amor..
Miles de escalofríos comentan, conjeturas agarradas de los pelos, dinamitas discursivas, la verdad de la milanesa, torrejas de arroz.. suposiciones a la medida de los disfraces, lenguas limitadas por el frenillo corto.. rencores rancios y nuevos odios en el impacto final que se propiciaron..
En la casa hizo ruido el vacío, y los gritos de tantas voces.. si las paredes hablasen!! Todas las historias serían maravillosas..
Nadie se privó de refregar la nariz entre la basura.. muros se cayeron sobre sus cabezas.. fueron cobardes para andar de la mano, creyeron ser valientes_ “matándose suavemente”.. ni dioses para perdonar, ni oraciones para rezar, mucho para no olvidar y sabiduría para sobrellevar ..

Como todos los días, colgaba su equipaje del perchero rústico, patinado en verde claro. Como todos los días, cinco minutos antes para las diez.. promete amor eterno a otra mujer.. Fue magnífico aquel encuentro, un soplo de aire, despertador de su esencia, leña encendida iluminando las durezas en las plantas de sus pies. En el momento justo de la asfixia cotidiana. En la última bronquitis; justo en el nudo anudado casi ocho años de locuras..

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