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Buenos Aires, Argentina
Soy un “yo” alienado en” otros”. Una imagen externa, Ilusoria . Comediante engañosa… que no repara en ciertas “cosas”… Secuela del lenguaje, Un anclaje mi disfraz… En sueños, Tropiezos y libres asociaciones, amortiguo los tirones, rozando mis deseos, aplacando el síntoma neurótico de mi ojo izquierdo; creyendo que no recuerdo… Soy “yo”… lo íntimo a la vez que externo.. Si me busco frente al espejo, encuentro un arco iris de palabras que me naufragan … Voy en busca de la verdad que lucha con ansiedad. Perdiéndome en lo racional, desbordada por pensamientos compulsivos, que andan vivos, y por el guante de seda que en mi cabeza rueda_ acepto el desafío, a pesar del garfio, y de la melancolía.. que en mí desvaría.. Soy “puente y hundimiento”.. como bien diría Nietzsche.

martes, 26 de enero de 2010

Del cazador y la liebre

Dio cinco vueltas en la cama, discutió sobre teología con la almohada, se encapotó con los malvones_ decoros de las sábanas, susurrándole “cosas atrevidas” a los resortes del colchón, hasta quedarse_ pasiblemente _dormida..
Pasadas las seis y dos minutos de la mañana, su despertador emitió el sonido de una bandada de volátiles. Se incorporó estrepitosamente de la cama, dejando los recovecos de la noche, entre sábanas y colchas.
¿Por qué llevaba tanta prisa esa mañana?, como si la corriera un rinoceronte, taloneó presurosa de la habitación al baño.. lo curioso del caso, es que su celeridad la llevó a salir, como todas las mañanas, con su camisón nocturno y sin haberse despejado si quiera, el rostro de la pereza matinal..
Un hombre de vestimenta rígida, como metido para adentro, le preguntó al pasar__ ¿Usted siempre sale así señora?. La mujer, no detuvo su paso para otorgarle, el bellísimo escondite de su mirar. Mientras corría le contestó, con tono mezquino, pero con la firmeza que nunca tropieza__¿Y usted siempre con antifaz caballero?..
A una señora de costumbres “cuerdas”, se le escapó la mirada de los ojos cuando vio pasar a la mujer en camisón.. Acomodó sus lentes a la medida de sus prejuicios y voceó.. ¡Que están viendo mis ojos!
Diez de la noche.. la mujer llega cansada a su “hogar”. Se descalza apenas atraviesa la puerta de entrada, deja sus pies sobre el felpudo gris con ribetes rojos, se dirige a la cocina, enciende la luz.. la lamparita está quemada, no se angustia.. los fósforos al alcance de sus manos, enciende la hornalla, pone la pava con agua para tomar algo caliente, se acerca una silla a la mesada.. sonríe en silencio y le cuenta a las paredes..
__Hoy recogí otras cien miradas, otras quinientas tablas de juicios, miles de sentencias, toneladas de morales y moralinas.. y todo esto, por andar en camisón y con mi rostro pintado con las lagañas que la noche, con sus severidades y musas, me deja todas las noches.. Vuelve a sonreír y se contesta__¡buen trabajo!.. bella dama de la casa!!.. Regocijándose con las paredes, llenas de telas de arañas y ninguna araña, notando que el agua de la pava se había hervido, toma dos sorbos de té de limón y el cansancio le peina las pestañas. Deja la taza sin té en la pileta vacía, sube diez escalones y se zambulle en la cama.. Comienza a discutir con el color de las paredes, luego hace una pausa y sigue deliberando.. con la almohada, con los malvones de las sábanas, con los resortes del colchón, con la aguja en el pajar, con el botón, con el ojal.. consigo misma.. y todo por salir en camisón y sin disfraz.. Previo a serenarse, llenando su estómago de aire, apoya la cabeza en la almohada y felicita con gran entusiasmo al cazador que se le escapó la liebre.. Por ser él tan cazador! Y la liebre tan libre! .. tan liebre!!

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