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Buenos Aires, Argentina
Soy un “yo” alienado en” otros”. Una imagen externa, Ilusoria . Comediante engañosa… que no repara en ciertas “cosas”… Secuela del lenguaje, Un anclaje mi disfraz… En sueños, Tropiezos y libres asociaciones, amortiguo los tirones, rozando mis deseos, aplacando el síntoma neurótico de mi ojo izquierdo; creyendo que no recuerdo… Soy “yo”… lo íntimo a la vez que externo.. Si me busco frente al espejo, encuentro un arco iris de palabras que me naufragan … Voy en busca de la verdad que lucha con ansiedad. Perdiéndome en lo racional, desbordada por pensamientos compulsivos, que andan vivos, y por el guante de seda que en mi cabeza rueda_ acepto el desafío, a pesar del garfio, y de la melancolía.. que en mí desvaría.. Soy “puente y hundimiento”.. como bien diría Nietzsche.

martes, 26 de enero de 2010

Desde las ocho hasta las seis

En un tiempo
de azulinas emociones,
te encontré para perderte,
Atreviéndome a quererte
con las dudas que dudaban
de sus dudas...

En un rodaje presagiado,
te vi en arenas movedizas,
a la espera de un milagro
cansada de sacudir,
los cañones en el amor.

Durante el sueño
argumenté mis pasiones,
en ficciones imprecisas..

Te di mi juventud
y sobre asfalto mojado,
resbalé sobre tus nieves..
Inventándote por las noches,
desde las ocho,
hasta las seis.

Un enemigo alboroto
para el sol,
sin tus brillos azulados..
Vigilia de advenimientos!
Torciendo los mandamientos..

Cuando desperté
explorándote a mi lado,
parpadee en claridades
con nubosidad variable.
Genios, gigantes, fieras..
para una libertad presa
en una jaula de fantasmas..

El rodeo de tu anillo,
teñido de promesas,
se quedó sin “esas”.
Voces me enroscaron
en una angosta soledad.
Revuelta de tu década,
en posición adelantada.
Amuletos de artificios
Y un amor con orificios,
desterrado sin quijotismo.

Te di mis años,
Y mis labios aprendices,
Mis manos estudiantes.
De tanto en tanto fui feliz,
recorriendo tus auroras,
encontrando mil razones,
que se hicieron malestares,
escuchando los balbuceos
de bufones venidos a menos.

Y una noche tropecé
como quien cae al mar
sin saber nadar..
Entre delfines y tiburones,
mandé a la memoria a olvidar,
Y despertando de un sueño anciano,
ya no estabas a mi lado..
Así escribí los epígrafes,
de bravuras comprimidas,
de “tal vez”,
merecida vacuidad..

Y alguna vez fue,
desde las ocho
hasta las diez..
nuestra historia,
al revés..

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