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Buenos Aires, Argentina
Soy un “yo” alienado en” otros”. Una imagen externa, Ilusoria . Comediante engañosa… que no repara en ciertas “cosas”… Secuela del lenguaje, Un anclaje mi disfraz… En sueños, Tropiezos y libres asociaciones, amortiguo los tirones, rozando mis deseos, aplacando el síntoma neurótico de mi ojo izquierdo; creyendo que no recuerdo… Soy “yo”… lo íntimo a la vez que externo.. Si me busco frente al espejo, encuentro un arco iris de palabras que me naufragan … Voy en busca de la verdad que lucha con ansiedad. Perdiéndome en lo racional, desbordada por pensamientos compulsivos, que andan vivos, y por el guante de seda que en mi cabeza rueda_ acepto el desafío, a pesar del garfio, y de la melancolía.. que en mí desvaría.. Soy “puente y hundimiento”.. como bien diría Nietzsche.

jueves, 14 de enero de 2010

Las moscas

Las moscas posan
dejando mierda.
Y en todas partes
habitan moscas,
jodiéndote en la nariz.
Aunque a veces caen
en la trampa de la mano
y el “mosquete”.

Se frotan las patas,
previo a succionarte,
Se deslizan sobre la piel
húmeda del calor.
Molestan como un fleco
dándote en los ojos.
Miles de facetas en sus ojos
las hacen ligeras
Con sus sedas sensoriales
anticipan a las manos.
Saborean lo que pisan
estremeciendo sus dos alas..

Andan sobre las tejas
de los techos niquelados,
sobre el óxido, en los baldíos,
sobre cultivos, sobre rodillas,
sobre platos con comida
Generan impotencia,
despiertan por la noche.
Hay que andar, correr, caminar
para que no se acomoden
detrás de tu oreja.
Frenetizan con su ruido
y también sobre
esto que escribo.

Te Sugieren rebeldía,
asco, bronca,
durante el día.
Y en todas partes
estimulan sus patas
dejando sus huellas,.

Cinco moscas bastan
para la guerra,
sacándote de las casillas.
Y al igual que la mierda,
nunca se extinguirán
Ponderan desperdicios
Y sobra mierda,
para las moscas .

Las moscas posan
dejando mierda.
Y en todas partes
habitan moscas.

Sin palo, ni rebenque

Dios no pega,
pero pega la vida
remojada en mentiras
de un país prometedor,
de angustiantes condiciones.
Dios no pega,
ni con palo, ni rebenque.
Pega fuerte la desesperanza
y un sapo baila en el convexo,
de un hombre barrigón.

Dios no pega,
pega el hombre,
es ataque y es comida.
Dios no pega,
pero matan las ideas
de los representantes
con "medidas" y sin arte.

Pensarse en un "futuro".
resulta un extravío.
Niños sueñan
cagados de frío.
Ancianos sollozan
sintiéndose desesperados,
despertando anestesiados
nublados por nuevas tablas.
Un movimiento que emite ruido,
proclama, reza, a la vez que pega
sin palo ni rebenque,
haciéndose sentir.

Robert

Robert, el gasista de la esquina_ “extravío al 900”_ levantó su dedo pulgar cuando por su recodo, con pasos de zapatos ruidosos, con descalces familiares, pasó, quedándose a un rato de copas, a un rato de labios húmedos demandando roces con exuberante ansiedad__ otro sorbo para que tiriten los dientes y los mendigos! del corazón, a un rato de lengua afilada, cual se enrosca con melindrosos movimientos en el tiempo de allí, de allá y de acá.. Un desvío en la ruta de la cuadra del gasista, donde su esquina, donde la lágrima de su rostro cae como gota de rocío fresca_ tocando el suelo del techo rústicamente vestido, secándose, para más tarde sucumbir en la caída inevitable, como hoja en otoño seca y desgranizada en la tierra ….. Se han transformado en lluvias intensas sus lágrimas!!.. Es doloroso escuchar el sonido del cúmulo de hojas hechas trizas por los pies que las pisan, son la bufanda que protege al sauce sediento…..
El “desvío “caminante, en la vereda de la esquina donde Robert se “deja ir”.. más allá de la cordura, más allá de los “ensayos”, más allá de sus dedos resbalando en el placer que siente Robert, cuando ella surge en la alteración….. desalterando a Robert, cuando las “letras” vienen y van, como “aguas vivas” en mar cálido.. Robert, es vecino de Doña Petrona.

A mis queridísimas alpargatas negras

¿Qué fue de mis queridísimas “alpargatas” negras?.. En la fragilidad de tus suelas sentí clavos punzando tu “empuje”. Escuché voces vociferando en tus plantillas__ ¡queridísimas alpargatas negras! Que corrieron _con afán absurdo_ tras de un tren de carga que llevaba las cenizas de una historia haciendo fuego sobre tierra húmeda..
Alpargatas negras_¡ que locuaz aquel tiempo cuando mis pies se movían en tu interior, cuando los dedos de mis pies doblados como el andar de una mujer ochentosa!__ querría yo ponerte al tanto de los disparos dándole a mi pecho cuando tu tela negra, tus plantillas y tus suelas _ dejaron a la intemperie a mis pies ..
¡Queridísimas alpargatas negras!_ he de confesarte que me comí el pasto que era para los camellos de los “Reyes Magos”. No soporté no probar “más de una pisca” de la “invención de la tentación”. Dejé sucumbir mis labios en el jugo de una manzana que lucía deliciosa, mi lengua y los saberes fueron más allá, se zarandearon en el brillo de su cáscara, reluciente, como el “pan de cada día" sobre la mesa, sin patas, agradeciendo solendemente a un dios justo y todo poderoso. Vaya!, que “escalofrío” da el camino de la resignación anticipada!! ¿Para que cosa fuera creados los mandamientos, sabiéndose corrompidos exitistamente por el hombre que camina con los pies del cielo sobre la tierra?
Anduve pisando las líneas de las veredas sin las “astillas” de tus plantillas__”queridísmas alpargatas negras”. Desarmé el rompe cabezas de cien mil y una fichas, desorganicé las prolijas filas que formaban “las cosas” en ocho años de habitación.
Me tropecé con el “deber ser” de cada día, caí rodando de un volcán en plena erupción, borraron mis actos, mi habladuría, enterré la nariz en el barro, fue a dar mi frente contra el marco de hierro de las ventanas, y en todo este recorrido, mientras caía envolviéndome en lava_ logré tomarme de las riendas del “coraje”, dejando hundir la furia de la flecha ansiosa por salir del arco de sus deseos . Dedos índices se levantaron, firmes ante sus reglas, elegantes manos tomadas por detrás, moviendo las varas de sus verdades_¡que uñas encarnadas son las verdades!.
Un escorpión me clavó su aguijón__ floreando “su naturaleza”__ muriendo al instante; serpientes me mordieron creyendo haberme matado cuando apretaron sus dientes contra mí disfraz__ avisparon su espanto y bajaron su guardia venenosa__ al ver mi traje de dragón, me mordieron con los ojos dormidos, acudiendo “al sentido” otorgado vagamente por sus “vistas” perezosas__
¡Queridísimas alpargatas negras!__ un terraplén entró por la ventana rectangular de la habitación cuadrilátera __ donde un olor putrefacto de peces medios vivos, medios muertos, respirando la asfixia de la pecera rectangular de la habitación de un niño que siempre olvida desatarse los cordones antes de quitarse su calzado.
¡Alpargatas negras!_ tan queridas por mis pies__ hubo una vez un tiempo, en el que soplaban impulsos latentes, enroscados en mi estómago. Bajé los brazos para levantar las “alas” que se habían quedado dormidas con el “opio” de la culpa, del sacrificio, del pecado_ cuando los pecadores ya murieron cuando pecaron__ Me dejé morir para volver a nacer en las aguas de mi propia purificación.. me dejé morir para empezar a vivir otro nivel de vínculo con la vida misma. Una de mis piernas se quedó trabada en un agujero durante el gateo. Cuando logré quitarla, habiendo perdido los dedos de sus pies, dejé caer mi cabeza contra el piso, murieron así, las flores que nunca existieron, murieron los años que no volverán….. ¡Queridísimas alpargatas negras!__ alguna vez te imploré con las rodillas llenas de ampollas __ “que te quedaras junto a mí”!. Cuando te fuiste, mis ojos se cubrieron de nubes, de las cuales cayeron, estrepitosamente, inmensas gotas heladas que construyeron icebergs en mis pies.. Lloré a gritos dentro de un pozo lleno de piedras que incomodaban mi respiración. Se me pasó el arroz_ aún habiendo revuelto constantemente sin distracción __ se me quemaron los libros, las teorías, la razón, la cordura__ “aquello” que está “mal”, lo “otro” que está “bien”. Se me fueron letras como haladas mariposas_ de una mujer cuyo nombre no recuerdo__ ¡Queridísimas alpargatas negras!__ en las pupilas de los ojos de tus plantillas se han clavado voces que resuenan con tu pasar.. en tus suelas clavos, anduviste descocida ocultando la fuerza de tu paso frágil y ligero__ cuando te fuiste, me quedó el talco de tus plantillas en la arena de mis ojos, una mancha más para este corazón, huellas que con el tiempo_ con el cual nunca estaremos a tiempo_ han de ser motivos de copas y tintos de festejos__ aunque hoy sean razones o sin razones que se despiertan ya vestidas.. de “luto” al levantarse..
¡Queridísimas alpargatas negras!__ alguna vez te pedí que no te fueras, hoy con los brazos caídos, pero con las alas levantadas __ te pido que no regreses__ ya lavé mi rostro quitándole tus lagañas!, tu incomodidad, el veneno de tu tela me despertó del letargo con afilado dolor. ¡He de agradecerte por ello!__ queridísimas alpargatas negras! Pisé el zócalo de la puerta que estaba abierta para mí y me fui__ más allá de la línea, de la puerta reservada para mí..
¿Que fue de mis queridísima alpargatas negras?__
Las dejé junto a mi cama y los Reyes Magos se las llevaron dejándome cómodas canoas, que le asientan tan bien a mis pies.. ¿Canoas?..